“Puede producirse un verticalismo inverso, que es de la colonización de audiencias sobre la estructura comunicacional”
El periodista de Clarín Miguel Wiñazki advierte en esta entrevista que el “periodismo participativo” puede llevar a una “una Babel” no-informativa y anuncia que el desafío actual de los diarios es “ofrecer calidad que es legibilidad”. El autor de El Adolfo también asegura que los avances del siglo 21 hacen repensar la “tercera ola” tecnológica de Toffler. “Es un circuito de socialización diferente”, afirma.
Federico G. Noguera
federiconoguera171@hotmail.com
“Sí, encantadísimo”, aceptó Miguel Wiñazki, vía mail, desde la redacción de Clarín en Buenos Aires a la entrevista con la cátedra de Periodismo Digital. En un mundo global, “plano”, como lo llama Thomas Friedman en su último libro, La Tierra es plana, las paradojas de Internet pueden volver cualquier empresa comunicativa –a la inversa de la lógica- casi un imposible. Eso fue lo que sucedió con las preguntas que debía recibir Wiñazki y que, al cabo, no sólo no llegaron -¿lo harán alguna vez?- sino que el océano virtual esfumó. Las nuevas tecnologías y el periodismo abren todavía nuevos interrogantes sobre el campo comunicacional. En diálogo con la cátedra, el periodista y escritor analiza los cambios y tendencias en la prensa gráfica de las últimas décadas.
Primero fue el paso del periodismo tradicional al “Nuevo Periodismo” en EE.UU. en los 60 (Wolfe, Mailer, Capote). Ya en los 90 se instaló el periodismo on line. Ahora, con el periodismo digital ampliamente utilizado en Europa, ¿cómo coexisten estas líneas evolutivas en Clarín?
La convergencia entre el periodismo impreso y el on line es una evidencia fáctica. En Clarín se desarrolló un modelo de mutuo intercambio entre la redacción papel y el on line. Periodistas del diario impreso participan como columnistas del on line, utilizando de pronto la tecnología digital, apareciendo, por ejemplo, a través de videos y generando informes multimedia. A la vez, existe una oferta periodística que tiende a diferenciarse. En Internet, en términos periodísticos, se van construyendo contenidos permanentemente al ritmo de lo que se denomina "Breaking News" o noticias de último momento, y en los medios impresos la noticia convive con el análisis de la misma.
Según la Asociación Mundial de Periódicos (WAN), las ventas de diarios en EE. UU., Europa y América latina se han estacionado por el consumo de información en Internet que desde 2001 aumentó un 200 por ciento. ¿Cree que es posible un futuro diversificado sólo en agencias y periódicos digitales que en papel?
Los diarios en papel -gratuitos o pagos- han incrementado su circulación a nivel global y en Sudamérica en el último año. Crecieron substancialmente en África (son las últimas cifras de la WAN). El estacionamiento o la baja se manifiesta en Estados Unidos, pero no en todas partes. Al contrario, los sites de Internet crecen exponencialmente en término de usuarios únicos de diarios y de facturación publicitaria. Pero por el momento, Internet representa entre un cuatro y seis por ciento de la facturación total por vía publicitaria de lo que ingresa por los medios impresos. Cuando ese ingreso llegue a los dos dígitos, Internet adquirirá otra consideración en las estrategias comunicacionales. Aún así, nada hace prever una minimización del rol de los diarios papel, porque el readership (lector- navegante) no decrece sino que crece, y porque hay nuevos fenómenos que amplían el radio del lectorado como el de los gratuitos, que en Europa, para citar un ejemplo, ocupan el 17 por ciento del mercado.
Fernández Canedo, editor de Clarín, afirmó recientemente que el desafío actual de los diarios es ofrecer al lector contenidos capaces de competir con el entretenimiento en la Red. ¿Pueden los periódicos generar contenidos de calidad y veracidad sin descuidar su rol de servicio?
El diario impreso ha adquirido mayor concisión, producto -entre otras cosas- de los formatos on line que estructuran nuevos modelos de lectura noticiosa. Deben ofrecer calidad, pero calidad en periodismo no es sinónimo de complejidad, sino de legibilidad. Ése es el desafío.
Periodismo ciudadano
Con Internet y las “punto com”, se ha pasado del modelo vertical de información periodista-lector al horizontalizado periodista-“audiencia participativa”. El diario OhMy News, de Corea, por ejemplo, mantiene con éxito la publicación de contenidos de vecinos-colaboradores. ¿Cuáles son los límites que deben imponerse al “periodismo participativo”?
El periodismo participativo es una gran noticia en el campo comunicacional, pero no debe ser analizado con simplismo. De hecho, ni en OhMy News ni en ningún medio participativo serio existe participación sin mediación de editores. Emitir cualquier cosa no es participar. Hay también una convivencia entre participación y edición. De hecho, suelen producirse aluviones de vandalismo como el que se vivió cuando Los Ángeles Times abrió sus editoriales a través del sistema Wikipedia a sus lectores. El experimento duró cuatro días porque llegaban contenidos sin sentido periodístico, insultos, afirmaciones sin fundamento, y casi nada de información. El experimento se repetirá -y eso espero-, pero es necesario afinar los criterios de emisión periodística no-vertical, porque puede producirse un verticalismo inverso, que es de la colonización de audiencias sobre la estructura comunicacional, generando “una Babel” meramente pontifical y no-informativa. El periodismo es información, esencialmente. Y la participación mediática es participante efectivamente si genera más información. Por otra parte, OhMy News es un modelo económico. Se genera un diario sin salarios, o prácticamente sin ese costo. Es para su dueño un muy fecundo modelo de acumulación. Hay participación, pero no económica, ni siquiera salarial por parte de quienes producen el contenido. Todos esos elementos determinan que la participación periodística aquí, y en casi todas partes, esté en una primera fase de su proceso evolutivo. Hoy en la Argentina hay un desarrollo relativo de blogs periodísticos de calidad y una progresiva inserción de foros "hospedados" en los sites más importantes. Todo tiende a ampliar la lógica del blog en los medios digitales más fuertes.
El auge de los blogs en el campo periodístico, ¿abre o cierra caminos a su utilidad?
Los blogs abren caminos comunicacionales, claro. Pero generar un blog no es generar ipso facto comunicación. De pronto se genera ruido u opacidad o mero narcisismo. Comunicar es agregar información a la que ya circula.
Con los nuevos recursos multimedia del diario digital, ¿piensa que habrá un impacto todavía mayor a este y al que anunció Alvin Toffler en la “tercera ola” respecto de las nuevas tecnologías?
Internet es una revolución tecnopolítica. Sus efectos son más complejos tal vez que los previstos por Toffler, a quien entrevisté y con quien dialogué sobre estos temas. Hoy ya hay millones que viven en un "hogar electrónico" como el previsto por Toffler, pero esa "utopía realizada" no implica sólo una inserción utilitarista de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana; más profundamente, representan una nueva lógica, una suerte de "mente externa", un circuito de socialización diferente, y básicamente, una nueva manera de pensar, vinculada a lo hipertextual, a lo no-lineal, y a la configuración de nuevas mentalidades, más dinámicas, pero menos focalizadas, menos concentradas y más abiertas. Aunque esto sólo sea un efecto percibido por una parte del planeta, porque la brecha digital existe. Y no se cierra.
Perfil
Miguel Wiñazki
Periodista y escritor, Miguel Wiñazki trabaja actualmente en el diario Clarín como columnista en la sección “Medios”y es director del Departamento de Capacitación en el mismo medio.
Desde 1996 dirige la Carrera de Periodismo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrano (UB) y es profesor titular de la cátedra de Filosofía en la UB. También se desempeña como docente de postgrado en las facultades de Sociología y Ciencias de la Comunicación en la UBA, y las universidades de San Luis y La Plata, entre otras.
Ha escrito nueve libros, entre los que se destacan El Adolfo (2003), investigación periodística sobre el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, Sobremonte, una historia de codicia argentina (2001), Periodismo, ficción y realidad (1995) -en coautoría con Riccardo Campa, rector de la Universidad de Siena-, y el último, La noticia deseada, en 2004.
En 2000 se especializó en Ciencia Política en la Universidad de Salamanca, España.
El diario digital en el mundo
Desde los 90 hasta la actualidad, la globalización y las nuevas formas de comunicación evolucionaron los modos de presentación y recepción de los productos y servicios impulsados por los diarios.
San José Mercury Center, The Washington Post y The New York Times fueron algunos de los primeros en importar las innovaciones.
En España, el diario El País, El Mundo, La Vanguardia y 20 Minutos actualizan sus ediciones casi con la misma simultaneidad que los medios más importantes de Argentina, como La Nación, Clarín y Página/12.
El diario digital, que acorta las distancias respecto de la televisión o la instantaneidad de la radio, llega a través de bytes en una pantalla electrónica transmitidas por medio de redes telemáticas. Hoy es posible seguir un evento deportivo o una insurgencia civil a través del “minuto a minuto”, como ocurrió con la guerra en Iraq en 2003.
La síntesis de un espacio global en un medio permite reunir textos, imágenes, videos, música, y las tradicionales secciones del periódico tradicional. The Washington Post o el diario El Mundo, de España, ofrecen coberturas multimedia accesibles al usuario de la Red.
Una de las innovaciones que actualmente impulsan los diarios digitales en el mundo global son las crónicas simultáneas. Luego del atentado en Londres en 2005, muchas de las víctimas narraron y registraron con fotos los hechos desde sus teléfonos móviles. El diario Qué!, de España, ofrece a sus lectores la posibilidad de cronicar un hecho sin necesidad de un periodista en cada lugar. No sólo la personalización de los servicios y búsqueda de noticias, sino la participación.
Federico G. Noguera
federiconoguera171@hotmail.com
“Sí, encantadísimo”, aceptó Miguel Wiñazki, vía mail, desde la redacción de Clarín en Buenos Aires a la entrevista con la cátedra de Periodismo Digital. En un mundo global, “plano”, como lo llama Thomas Friedman en su último libro, La Tierra es plana, las paradojas de Internet pueden volver cualquier empresa comunicativa –a la inversa de la lógica- casi un imposible. Eso fue lo que sucedió con las preguntas que debía recibir Wiñazki y que, al cabo, no sólo no llegaron -¿lo harán alguna vez?- sino que el océano virtual esfumó. Las nuevas tecnologías y el periodismo abren todavía nuevos interrogantes sobre el campo comunicacional. En diálogo con la cátedra, el periodista y escritor analiza los cambios y tendencias en la prensa gráfica de las últimas décadas.
Primero fue el paso del periodismo tradicional al “Nuevo Periodismo” en EE.UU. en los 60 (Wolfe, Mailer, Capote). Ya en los 90 se instaló el periodismo on line. Ahora, con el periodismo digital ampliamente utilizado en Europa, ¿cómo coexisten estas líneas evolutivas en Clarín?
La convergencia entre el periodismo impreso y el on line es una evidencia fáctica. En Clarín se desarrolló un modelo de mutuo intercambio entre la redacción papel y el on line. Periodistas del diario impreso participan como columnistas del on line, utilizando de pronto la tecnología digital, apareciendo, por ejemplo, a través de videos y generando informes multimedia. A la vez, existe una oferta periodística que tiende a diferenciarse. En Internet, en términos periodísticos, se van construyendo contenidos permanentemente al ritmo de lo que se denomina "Breaking News" o noticias de último momento, y en los medios impresos la noticia convive con el análisis de la misma.
Según la Asociación Mundial de Periódicos (WAN), las ventas de diarios en EE. UU., Europa y América latina se han estacionado por el consumo de información en Internet que desde 2001 aumentó un 200 por ciento. ¿Cree que es posible un futuro diversificado sólo en agencias y periódicos digitales que en papel?
Los diarios en papel -gratuitos o pagos- han incrementado su circulación a nivel global y en Sudamérica en el último año. Crecieron substancialmente en África (son las últimas cifras de la WAN). El estacionamiento o la baja se manifiesta en Estados Unidos, pero no en todas partes. Al contrario, los sites de Internet crecen exponencialmente en término de usuarios únicos de diarios y de facturación publicitaria. Pero por el momento, Internet representa entre un cuatro y seis por ciento de la facturación total por vía publicitaria de lo que ingresa por los medios impresos. Cuando ese ingreso llegue a los dos dígitos, Internet adquirirá otra consideración en las estrategias comunicacionales. Aún así, nada hace prever una minimización del rol de los diarios papel, porque el readership (lector- navegante) no decrece sino que crece, y porque hay nuevos fenómenos que amplían el radio del lectorado como el de los gratuitos, que en Europa, para citar un ejemplo, ocupan el 17 por ciento del mercado.
Fernández Canedo, editor de Clarín, afirmó recientemente que el desafío actual de los diarios es ofrecer al lector contenidos capaces de competir con el entretenimiento en la Red. ¿Pueden los periódicos generar contenidos de calidad y veracidad sin descuidar su rol de servicio?
El diario impreso ha adquirido mayor concisión, producto -entre otras cosas- de los formatos on line que estructuran nuevos modelos de lectura noticiosa. Deben ofrecer calidad, pero calidad en periodismo no es sinónimo de complejidad, sino de legibilidad. Ése es el desafío.
Periodismo ciudadano
Con Internet y las “punto com”, se ha pasado del modelo vertical de información periodista-lector al horizontalizado periodista-“audiencia participativa”. El diario OhMy News, de Corea, por ejemplo, mantiene con éxito la publicación de contenidos de vecinos-colaboradores. ¿Cuáles son los límites que deben imponerse al “periodismo participativo”?
El periodismo participativo es una gran noticia en el campo comunicacional, pero no debe ser analizado con simplismo. De hecho, ni en OhMy News ni en ningún medio participativo serio existe participación sin mediación de editores. Emitir cualquier cosa no es participar. Hay también una convivencia entre participación y edición. De hecho, suelen producirse aluviones de vandalismo como el que se vivió cuando Los Ángeles Times abrió sus editoriales a través del sistema Wikipedia a sus lectores. El experimento duró cuatro días porque llegaban contenidos sin sentido periodístico, insultos, afirmaciones sin fundamento, y casi nada de información. El experimento se repetirá -y eso espero-, pero es necesario afinar los criterios de emisión periodística no-vertical, porque puede producirse un verticalismo inverso, que es de la colonización de audiencias sobre la estructura comunicacional, generando “una Babel” meramente pontifical y no-informativa. El periodismo es información, esencialmente. Y la participación mediática es participante efectivamente si genera más información. Por otra parte, OhMy News es un modelo económico. Se genera un diario sin salarios, o prácticamente sin ese costo. Es para su dueño un muy fecundo modelo de acumulación. Hay participación, pero no económica, ni siquiera salarial por parte de quienes producen el contenido. Todos esos elementos determinan que la participación periodística aquí, y en casi todas partes, esté en una primera fase de su proceso evolutivo. Hoy en la Argentina hay un desarrollo relativo de blogs periodísticos de calidad y una progresiva inserción de foros "hospedados" en los sites más importantes. Todo tiende a ampliar la lógica del blog en los medios digitales más fuertes.
El auge de los blogs en el campo periodístico, ¿abre o cierra caminos a su utilidad?
Los blogs abren caminos comunicacionales, claro. Pero generar un blog no es generar ipso facto comunicación. De pronto se genera ruido u opacidad o mero narcisismo. Comunicar es agregar información a la que ya circula.
Con los nuevos recursos multimedia del diario digital, ¿piensa que habrá un impacto todavía mayor a este y al que anunció Alvin Toffler en la “tercera ola” respecto de las nuevas tecnologías?
Internet es una revolución tecnopolítica. Sus efectos son más complejos tal vez que los previstos por Toffler, a quien entrevisté y con quien dialogué sobre estos temas. Hoy ya hay millones que viven en un "hogar electrónico" como el previsto por Toffler, pero esa "utopía realizada" no implica sólo una inserción utilitarista de las nuevas tecnologías en la vida cotidiana; más profundamente, representan una nueva lógica, una suerte de "mente externa", un circuito de socialización diferente, y básicamente, una nueva manera de pensar, vinculada a lo hipertextual, a lo no-lineal, y a la configuración de nuevas mentalidades, más dinámicas, pero menos focalizadas, menos concentradas y más abiertas. Aunque esto sólo sea un efecto percibido por una parte del planeta, porque la brecha digital existe. Y no se cierra.
Perfil
Miguel Wiñazki
Periodista y escritor, Miguel Wiñazki trabaja actualmente en el diario Clarín como columnista en la sección “Medios”y es director del Departamento de Capacitación en el mismo medio.
Desde 1996 dirige la Carrera de Periodismo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Belgrano (UB) y es profesor titular de la cátedra de Filosofía en la UB. También se desempeña como docente de postgrado en las facultades de Sociología y Ciencias de la Comunicación en la UBA, y las universidades de San Luis y La Plata, entre otras.
Ha escrito nueve libros, entre los que se destacan El Adolfo (2003), investigación periodística sobre el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá, Sobremonte, una historia de codicia argentina (2001), Periodismo, ficción y realidad (1995) -en coautoría con Riccardo Campa, rector de la Universidad de Siena-, y el último, La noticia deseada, en 2004.
En 2000 se especializó en Ciencia Política en la Universidad de Salamanca, España.
El diario digital en el mundo
Desde los 90 hasta la actualidad, la globalización y las nuevas formas de comunicación evolucionaron los modos de presentación y recepción de los productos y servicios impulsados por los diarios.
San José Mercury Center, The Washington Post y The New York Times fueron algunos de los primeros en importar las innovaciones.
En España, el diario El País, El Mundo, La Vanguardia y 20 Minutos actualizan sus ediciones casi con la misma simultaneidad que los medios más importantes de Argentina, como La Nación, Clarín y Página/12.
El diario digital, que acorta las distancias respecto de la televisión o la instantaneidad de la radio, llega a través de bytes en una pantalla electrónica transmitidas por medio de redes telemáticas. Hoy es posible seguir un evento deportivo o una insurgencia civil a través del “minuto a minuto”, como ocurrió con la guerra en Iraq en 2003.
La síntesis de un espacio global en un medio permite reunir textos, imágenes, videos, música, y las tradicionales secciones del periódico tradicional. The Washington Post o el diario El Mundo, de España, ofrecen coberturas multimedia accesibles al usuario de la Red.
Una de las innovaciones que actualmente impulsan los diarios digitales en el mundo global son las crónicas simultáneas. Luego del atentado en Londres en 2005, muchas de las víctimas narraron y registraron con fotos los hechos desde sus teléfonos móviles. El diario Qué!, de España, ofrece a sus lectores la posibilidad de cronicar un hecho sin necesidad de un periodista en cada lugar. No sólo la personalización de los servicios y búsqueda de noticias, sino la participación.


